Hoy va a ser una larga excursión en coche por el lado Este insular. A pesar de ello, ha habido alicientes que han convertido un día de tránsito en un día para recordar.
Tanto ayer como hoy hemos escuchado cazas militares sobrevolando Hualien. Esperemos que sólo sean entrenamientos habituales.
Al cabo de una hora de camino hacemos un receso en Baqi Rest Stop, un bar-mirador desde donde poder contemplar el paisaje típico de esta costa. La montaña llega todavía con poderío a la costa por lo que escasean playas y frecuentan acantilados.

La mitada Este de Taiwán está constituida por diferentes sierras montañosa que llegan casi a 4.000 metros. Por lo que si miras hacia el interior parece que estás en alta montaña mientras que al otro lado está la zona costera con el Océano Pacífico que presenta diferentes tonalidades de azul según la profundidad de la plataforma marítima.


Por toda la zona nos encontramos terrazas cultivadas de arroz, éstas a borde de costa:

Un campo de tiro con un paisaje envidiable. Taiwán es un país con una rica tradición en deportes de tiro, especialmente en el tiro con arco y el kendo. Los atletas taiwaneses han destacado en competiciones internacionales, ganando medallas de oro y bronce en eventos olímpicos y mundiales. Los deportes de tiro son una parte integral de la cultura taiwanesa.

Uno de los medios de transporte más usados en este país son las motos. Todas son tipo "Vespa". Sencillas, prácticas y no muy veloces. Hay tantas que en muchos tramos de calles y carreteras se habilitan espacios específicos. En esta carretera disponen de carril propio (aunque en la foto no se ve ninguna).

Cada vez vemos más palmeras y cultivos grandes de plataneros típicos de zonas tropicales como ésta.

Parada en Taitung para comer, platos combinados con tortilla o carne y mazurquitas, lechuga, setas...
Paramos en el Jhinben Nacional Forest Recreation Park, un pequeño parque pero muy interesante. Aquí la bonita entrada:

El parque está en la ladera de la montaña rodeada por el río Jhihben. Es de tamaño reducido pero muy biodiverso.
Todo el parque está muy bien señalizado. Patearemos un par de caminos, el Forest Bath Trail i el Scenic Trail durante unos 90 minutos. Como en toda la isla, la vegetación es exuberante con muchos tipos de palmeras, grandes árboles, trepadoras, etc. Hoy no subiremos muchísimas escaleras pero no hay día que subamos algunas. Nuestras piernas y corazones están muy agradecidos.

Y nos encontramos la gran sorpresa del día: el muntíaco de Reeves (Muntiacus reevesi) es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Cervidae. Se encuentra ampliamente extendido en el sur de China y en Taiwán. Nos cruzamos con 4 ejemplares, 2 machos y 2 hembras, los podréis diferenciar fácilmente por la cornamenta masculina y las manchas diferenciadas en la parte frontal y superior de la cabeza.




Los últimos días estamos coincidiendo con los macacos de Formosa. Hay muchos y próximos donde hay actividad humana. En todo caso hay que ser precavidos pues pueden dar algún susto si piensas que se pueden convertir en tus amigos.

Y aquí el primer ejemplar del día.

Como os decíamos, estamos en zona tropical y hay algunos aspectos que nos recuerda Brasil como por ejemplo estas plantas epífitas parecidas a las bromeliáceas americanas. Son plantas que no parasitan, sólo se apoyan en estos árboles. Viven en zonas con mucha humedad. Los nutrientes y el agua lo captan a través de sus raíces aéreas.

El camino también permite una vista espectacular del magnífico entorno.

El segundo mono del día.

En el bosque residen gran cantidad de especies de árboles, resaltan Swietenia macrophylla (caoba hondureña), Perocarpus indicus (caoba filipina), Koelreuteria henryi, Cinnamomum camphora (árbol alcanfor), Mallotus paniculatus y Fraxinus graffithii (Fresno de Griffith). La mayoría son especies de zonas próximas al Ecuador.


Una de les estructuras que hay dentro del parque hecha de bambú.

Aquí podemos ver la oscuridad del color de la arena de la playa que delata su origen volcánico.

Durante todo el recorrido no hemos coincidido con mucha actividad de ningún tipo. Ni grandes ciudades, ni mucho tráfico ni tampoco presencia humano, pero justo cuando llegamos a Kenting, ciudad destino de hoy, vemos concentrado en su calle principal todo el ambiente que había escaseado.

Además de los establecimientos habituales se añaden todos los puestecitos del Night Market. Bàsicamente de comida (sobre todo de pescado y marisco variado) y algunos de entretenimientos lúdicos.

Cenamos en una pizzería, nada especial pero muy correcta.
Regresamos al hotel muy bien ubicado pero sin ascensor.
Unas timbas de "cinquillo", lecturas, series y a dormir.
¡Buenas noches!
Nos despertamos pronto, desayuno en el Starbucks a las 8h y empezamos la ruta por el Kenting Park.
El Parque Nacional Kenting fue establecido en 1984, convirtiéndose en el primero de los parques nacionales de Taiwán. Este parque fue creado con el objetivo de preservar su excepcional biodiversidad y sus variados paisajes naturales, que van desde playas hasta densos bosques tropicales. A lo largo de los años, Kenting ha ganado popularidad entre los turistas locales e internacionales por su belleza y por ser un sitio ideal para actividades al aire libre.
Primera parada la playa donde está el Sail Rock: una gran formación rocosa que parece una vela de barco.


Nos resulta muy curiosa esta señal.

El miná común (Acridotheres tristis) es una especie de ave paseriforme de la familia Sturnidae nativa de Asia. Es un pájaro omnívoro con un fuerte instinto territorial que vive en los bosques abiertos y se ha adaptado muy bien a los medios urbanos.

Entramos al Faro de Eluanbi: conocido como "la luz del este de Asia", situado en el punto más al sur de Taiwán. El paseo de entrada al faro y el parque que lo rodea de 59 hectáreas creado en 1982.

El faro tiene salas de exposiciones con su historia pero con poco inglés. Se inauguró en 1883.


Bajamos por un precioso sendero hacia...

El punto más septentrional de la isla. La lluvia no es intensa pero moja bastante.

Vemos un aguerrido pescador desafiando al bravo mar.

Recorremos diferentes miradores del parque.

Una bella imagen floral.

El camino hacia los estrechos.

Y los estrechos.

Las rocas que se besan:

Y el último mirador mientras la lluvia se va apaciguando y las nubes nos van dejando entrever la zona agreste marítima.


Acabando este paseo pero nos queda una sorpresa...

La (encantadora) Civeta de la Palmeras (Paguma larvata) encaramada a un árbol. Se nos queda posando para la foto unos segundos y se va por las ramas.

Un pajarito sin identificar (todavía).

Un cartel avisando que el lugar se cerrará en caso de tifones.

Penúltima visita del parque de Kenting: Longpan Park. Un lugar que ofrece impresionantes vistas panorámicas del océano y los acantilados.


Última visita del parque de Kenting: el Sending Nature Park en el interior más alejado de la costa.


Un sendero precioso que contiene más de 100 especies de mariposas diferentes, algunas de ellas de gran tamaño.




Está un poco tapada por la rama.

Y estrechos y cuevas.




El primer reptil que vemos, un pequeño lagarto.

En todos los paseos que hemos hecho hoy nos hemos encontrado muy pocas personas lo que nos da un plus de satisfacción. Aquí nos cruzamos con dos monjes budistas.

Saliendo del Kenting pasamos por una playa famosa por estar al lado de una de las 3 nucleares que producían energía en la isla. Ahora ya está inactiva. Poco después pasaremos cerca de una gran central de placas solares. Esto es la bienvenida transición energética.
Nos paramos a repostar y en la gasolinera nos regalan este sobre para conmemorar el año nuevo con semillas que creemos son de calabaza.

Por el camino vemos esta gran estatua.

Y un comercio de grandes objetos religiosos incluido budas.

Y hasta aquí la crónica de Kenting.
¡Nos vemos en Kaosiung!
