Cenamos en el Five Mountains and Three Water B&B (Shuili) a las 18h. Vaya festival de sabores taiwaneses nos preparan. Juzgad vosotros mismos (ésto es sólo para una de las personas omnívoras):

Parece que estamos bastante solos en el alojamiento. Es un hotel lleno de detalles artísticos y piezas antiguas, casi un museo.

¡Y este es el desayuno! Nos sabe mal pero no podemos ni con la mitad.

Con la pancha llena nos dirigimos al Sun Moon Lake, la masa de agua más grande del interior de Taiwán entre picos montañosos y naturaleza exuberante del centro del país, a casi 800 metros sobre el nivel del mar. Un destino turístico súper popular con diferentes atractivos que iremos desgranando.
Sun Moon Lake toma su nombre del parecido de su forma con estos dos astros, aunque hace falta echarle un poco de imaginación. Es un punto muy ligado a la historia de Taiwán, donde originalmente habitaba el pueblo aborigen Thao.
Llegamos al Xiangshan Visitor Center. centro de visitantes en el lado oeste del lago que abre. Su arquitectura original es obra del arquitecto japonés Norihiko Dan, Mezcla la armonía entre la naturaleza y el ser humano (o eso elucubró el señor Dan). Dentro hay oficinas de información, administrativas, alguna exposición, una cafetería, una terraza con vistas, etc.

En principio nos temíamos que por ser las vacaciones del año nuevo chino estuvieran algunos templos o actividades cerrados pero ha resultado lo contrario. Hay muchísima afluencia de personal pero por suerte llegamos bastante pronto.
Vamos a Shuishe. Un pueblo ni especialmente bonito ni reseñable pero es centro de diversas actividades en el lago. Insistentes vendedores nos quieren engatusar para hacer un viaje en barco y otros en bici. Nos decantamos por el transporte más humilde pero más sano. Pillamos 3 bicis eléctricas (está bien hacer ejercicio pero no hay que pasarse) para recorrer el camino inverso al que habíamos hecho en coche pero ahora más próximo al lago, mucho más entretenido y bello. A ver que os parece:



El día acompaña, es soleado, la temperatura es adecuada (ni frío ni calor) y el paisaje y el camino son fantásticos.



El camino pasa por diferentes zonas, en ésta nos rodean los bambús.

Parada en el mirador Xiangshan Scenic Outlook:

Esta señal en el suelo se traduce algo así como "ralentiza tu conducción". Nos la encontramos frecuentemente en cada núcleo urbano. En este caso incorporado en el carril bici (y de peatones).

Nos damos la vuelta hacia Suishe. Por este camino se puede recorrer todo el perímetro del lago. Sólo son 30 km. Lo haremos otro día (o no).


Wenwu Temple. El templo más impresionante de la zona. Un lugar de culto que en su día eran dos templos separados y que tuvieron que ser demolidos al subir el nivel de agua del lago por culpa de los japoneses y su central hidroeléctrica. Tras la desocupación, se volvieron a construir un poco más arriba y se unieron. También han tenido diferentes renovaciones a lo largo de los años. Hay arquitectura china exquisita, con varios salones y decoraciones muy cuidadas, con varios tramos de escaleras que dan acceso a diferentes miradores, mucho más grande de lo que podría pensarse al entrar.
Aquí el dorado exterior:

La puerta de entrada:

La parafernalia de fin de año pertinente:

Dos grandes leones para intimidar al personal visitante, uno a cada lado de la entrada. Aquí el de la derecha:

El templo es enorme y tiene diferentes niveles, la vista desde lo alto del primer templo:

Está plagado de estos colgantes dorados que las personas han ido depositando como ofrenda a sus deidades.

En la parte final del supertemplo:

Siguiente parada: Syuanzang Temple, bonito templo construido en 1965 en honor a un importante monje budista (del mismo nombre) del siglo VII. Su estructura está inspirada en antiguas salas y habitaciones de la dinastía Tang (618–907). Desde su terraza hay buenas vistas del lago y alrededores, aunque la cosa mejora aún más desde el siguiente punto, ya lo veréis.
El templo lo "custodian" Araucarias columnares de Nueva Caledonia (Araucaria columnaris) y…


… este señor con cara de pocos amigos y una espada amenazante.

Siguiente atractivo muy cercano, Cihen Pagoda. Hay que recorrer un camino corto y un poco empinado pero el esfuerzo es recompensado gratamente.


Fue construida en 1971 en honor de la madre del entonces presidente (y tirano) de Taiwán, Chiang Kai-shek, subimos, por su larga escalera espiralizada, hasta su cima para obtener unas vistas brutales.



No podía faltar el gong:


Durante todo el recorrido del descenso escuchamos el raro y persistente gorjeo del Barbudo de Formosa (Psilopogon nuchalis), especie endémica de Taiwán y en riesgo de extinción. Podemos hacerle una foto lejana pero suficiente.

Bajando de nuevo, nos encontramos en seguida con otro templo, el pequeño Syuanguang Temple, construido alrededor de 1955. Aquí se conservan las reliquias del monje budista Xuanzang.


Alejándonos del lago pasamos por la Estatua del tercer príncipe (Nezha), dios protector en el taoísmo, procedente de la mitología budista china. El folclore tradicional Nezha vuela rápidamente sobre sus ruedas de viento por lo que también se le considera el dios tutelar de muchos conductores profesionales, como camiones, taxis o conductores de autobuses turísticos. Suelen colocar una pequeña estatua de Nezha en los vehículos para una conducción segura.

El lugar está abarrotado de estilizadas palmeras.

Nos dirigimos a Taipei pero antes de que nos cierren cocinas paramos en Tiachung. Comemos en un hindú, comida excelente pero, para disgusto de algunas comensales, muy picante. Aquí os dejo un "skyline" de esta gran ciudad plagada de rascacielos.

Después de bastante recorrido en autopistas donde recibimos frecuentes flashes azules de unos pórticos (suponemos que los controles de los peajes) regresamos a Taipei donde podremos hacer, todavía, algunas visitas turísticas.
Nos damos cuenta que hemos tomado bastante el sol. Sobre todo, Noa y David están un poco granates de cara y brazos.
Seguiremos la crónica el 18 de febrero.
¡Hasta pronto!
