agosto 3, 2026

Lisboa

// Scrip para hacer zoom de la imagen al presionar en ell
¡Compártelo!

¡¡¡Aquí estamos de nuevo!!!

Esta vez visitaremos nuestra, podríamos atrevernos a decir, segunda patria: Brasil, un enorme país que hemos tenido la suerte de explorar en varias pero insuficientes ocasiones, donde viven personas a las que queremos muchísimo y con una lista inacabada de lugares y expresiones culturales a descubrir.

Aunque antes haremos una “paradinha” en Lisboa ya que la escala aeronáutica se prolongará durante casi 10h.

Nos levantamos a las 2:40h porque el avión despega a las 6:00h del domingo 2 de agosto de 2026.

Nos recogen a las 3h. Por el camino, el taxista hindú se sorprende del poco equipaje que llevamos para ser tantos. Medio en broma le digo: "y éso que llevamos 20 pantalones para 20 días", él lo interpreta por el lado serio exclamando: "pero si con 3 pantalones hay bastante". Esta breve y nimia conversación la utilizaremos en posteriores ocasiones para chinchar a una de las tripulantes, podéis suponer porqué.

Aquí tenéis todos los expedicionarios sobrellevando el sueño en el aeropuerto esperando el embarque y tomando agua y algún estimulante:

Un atrevido pianista amateur intentando mejorar, no con mucho éxito, el silencio que reina en este gran vestíbulo a esta hora matutina:

El vuelo resulta placentero y muy tranquilo. La mayoría aprovechamos para reponer nuestro perjudicado descanso.

Aquí descendiendo para aterrizar con vistas al río Tajo a punto de desembocar al océano atlántico mientras el alba empieza a encender el día:

La primera acción a realizar en tierras lusitanas será un buen desayuno. Aquí podéis ver un sediento joven y un café artístico:

Primera parada: plaza del Comercio, una gran y famosa plaza donde convergen muchos transportes públicos y turistas. Se construyó en 1755 después de un gran terremoto.

El nivel bajo del Río permite pisar la flora acuática y tentar a la gravedad. Por suerte, todos pisamos fuerte. Al fondo se puede ver el icónico puente colgante rojo. Inaugurado en 1966 con el nombre de puente Salazar en honor al, entonces, jefe del gobierno portugués (António de Oliveira Salazar). Posteriormente se cambió por el de puente 25 de abril día clave de la Revolución de los Claveles del 1974 que restauró la democracia en Portugal.

Cruzamos la plaza del Comercio hasta la calle Augusta, calle céntrica llena de restaurantes y tiendas. Todavía no está muy concurrida a causa de la hora tempranera que sigue siendo.

La temperatura es fantástica para los que estamos sufriendo un verano caluroso de récord. Cuando aterrizamos había 19 grados centrifugados ambientales. Va aumentando pero todavía la sensación térmica es de gran confortabilidad.

No podemos resistirnos de probar los famosos y deliciosos pastelitos de nata en la Manteigaria de la calle Augusta.

Pasamos por el fotogénico i icónico elevador de Santa Justa que está temporalmente fuera de servicio. Lisboa no es una ciudad precisamente plana. Los ascensores y tranvías ayudan a hacerla más accessible.

Vamos por calles de pendientes ascendentes hasta encontrarnos con la catedral cuando cruza uno de los muchos tranvías que transitan por esta calle.

Paseando por el barrio de Alfama

La Iglesia de Santa Lucía, 5 turistas y un somnoliento lugareño.

Y el mirador del mismo nombre con vistas del barrio Alfama.

La majestuosa torre de Belén. El edificio fue inaugurado en 1519. Fue una construcción militar que tuvo gran importancia en la Era de los Descubrimientos de Europa, ya que sirvió como fortaleza y como puerto desde donde partieron los exploradores portugueses para establecer el que sería el primer comercio europeo en la historia con China e India. Postreramente se utilizó como prisión, faro y centro de recaudación de impuestos.

Siguiente parada: monumento a los descubrimientos, de 52 de altura con forma de carabela y con estatuas de Enrique el Navegante, Vasco da Gama y otros 31 personajes históricos.

Por últimos pasamos por la preciosa fachada del Monasterio de los Jerónimos. El resto de fachada está en restauración. De la puerta de visitantes sale una larguísima cola.

Nos disponemos a comer en el restaurante italiano Ruoto. A diferencia del soleado y caliente camino que habíamos transitado, el callejón donde comemos pasta, pizza y una ensalada, es muy fresco y agradable. Nos sirve para reponer fuerzas y confirmar que el balance de la apresurada visita ha resultado excelente.

Nos disponemos a volver prudentemente al aeropuerto en un taxi económico.

La larga espera la amenizamos con algún juego colectivo.

Embarcamos a las 16,40h. Después de 8 h de vuelo sin turbulencias ni ninguna otra incidencia llegamos a Salvador, donde nos recibirán los anfitriones Deco, Claudia, Tricia y Valen, pero esto ya lo dejamos para la crónica siguiente.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 7 Promedio: 5)

¡Compártelo!

One comment on “Lisboa”

  1. Que tingueu bon viatge i que sigui una experiència inolvidable.
    Tots molt fotogénics, per cert.
    Gràcies per explicar molt resumidamente tot allò que veieu.
    Va, esperem el proper blog.
    Una abraçada
    Maria i Xisco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram