agosto 5, 2026

Salvador de Bahia (2/2)

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Un buen desayuno y nos disponemos a realizar la segunda incursión en Salvador.

Ahora estamos acabando la época de lluvias, el tiempo es variable y, además, existen microclimas causados por la accidentada y abigarrada orografía local. Ayer llovió en muchas ocasiones de forma breve y, por suerte, poco cuantiosa. Todo ello hace que no sea fácil saber como aderezarse, bueno, hay quien si tiene clase y recursos para conseguir el "outfit" adecuado:

Aparcamos cerca del elevador Lacerda y nos dirigimos al embarcadero donde se encuentra esta estatua en honor a la Capoeira, una danza musical y tradicional que imita artes marciales pero de forma pacífica y participativa.

Hoy visitaremos Itaparica, una isla grande enfrente de Salvador. En el barco viajan muchos lugareños (todos de tez morena) y muy pocos turistas. Aquí sólo los “blanquitos”:

La isla de Itaparica está dentro de la bahía de Todos los Santos:

El trayecto dura unos 60 minutos y resulta bastante balanceante pero permite ver el largo perfil de la ciudad.

Gran parte de la isla la rodea un arrecife natural, de ahí el nombre de Itaparica (cerca de piedras).

La isla la componen dos términos municipales. Desembarcamos en el municipio de Vera Cruz que es el más poblado y agitado. Cerca del desembarco, dos turistas, una iglesia y unos jugadores de dominó (bajo la sombra):

“Pegamos” unos taxis para llegar al otro municipio del mismo nombre que la isla y que es el más antiguo y bonito.

Toda la isla presenta una gran frondosidad. En esta isla existe una gran producción de mangos de diferentes variedades con más o menos fibra y más o menos dulzor.

Por el paseo costero de Itaparica:

Y por su centro urbano. Se percibe una total tranquilidad.

La temperatura es muy agradable, no hay casi nadie por las calles y la ciudad es encantadora.

Borboletas (mariposas) hechas de conchas.

Hacemos el “almoço” en una de las plazas que dan al mar.

Diferentes pescados gustosísimos, carne muy tierna, variedad de pirao, muqueca, farofa, el típico feijoao, camarao, el imprescindible arroz… para acabar sensacionales sorbetes de plátano, açaí, cupuaçú… Sencillamente ¡sensacional!

Vamos a Punta da Areia, una larga playa y poco concurrida.

Volvemos al barco con una gran sensación de paz y sosiego.

¡Nos cruzamos con un delfín (no dio para foto) y un arco iris!:

En el extremo y entrada de la bahía se puede ver el faro de la Barra o faro de Santo Antonio. Una torre troncocónica en albañilería con linterna y galería, de 22 metros de altura, pintada con bandas negras y blancas. El faro está construido en el interior de la Fortaleza de Santo Antonio de la Barra.

Cuando le pasa la refracción colorida por encima:

En el siglo XVII, el puerto de Salvador era uno de los más transitados e importantes de continente, y era preciso auxiliar a la embarcaciones que llegaban a la Bahía de Todos los Santos.

A finales de ese siglo, y tras un trágico naufragio del Galeón Santíssimo Sacramento, de la flota de la Compañía General de Comercio de Brasil, en un banco de arena frente a la desembocadura del río Vermelho, el 5 de mayo de 1668, el Fuerte de Santo Antonio de la Barra fue reedificado. Fue uno de los primeros de Brasil y uno de los más antiguos del Continente (1698). Era conocido como Vigia da Barra o Farol da Barra.

Actualmente el faro es considerado como uno de los iconos de la capital bahiana, inspirando artistas y poetas.

Acabamos la travesía y empieza el anochecer que permite ver unos preciosos contraluces. Aquí el fuerte de San Marcelo.

Visitamos el museo de arte moderno en el Solar do Unhão aunque ya es tarde y solo podemos entrar a algunas salas.

Aquí echando unas timbas antes de cenar.

Una cena en la Pizzeria Isola con mucho “barullo” ya que coincidimos con dos cumpleaños y los cánticos correspondientes (parabens a vose…).

Después de una noche tranquila nos disponemos a dejar Salvador. Antes visitamos el mercado del Río Vermelho para comprar un pulpo y pequeños ingredientes entre los millones de variedades.

Y el apartamento de Deco con unas buenas vistas sobre el mar Atlantico. Aquí podéis ver el contraste de barrios.

Gracias a la riqueza cultural y la pasión de Deco podemos reflejar en esta crónica algunos aspectos importantes o variadas curiosidades de esta parte de Brasil.

La gran cantidad de bohemios que Salvador ha atraído y que han enriquecido la variedad artística. Os dejo algunas muestras.

La música esta muy presente en todo el país pero, quizás aquí más; en restaurantes, acontecimientos, plazas públicas, celebraciones, actos religiosos, etc.

En esta región nació el género brasilero más famoso, la Samba.

Salvador ha cultivado gran cantidad de personalidades del mundo musical. Carlinhos Brown es un gran bahiano por su música y sus muchos proyectos de mejora comunitaria. Otro gran artista con arraigo local y amigo de Almodóvar es Caetano Veloso.

Un aspecto singular es que en esta ciudad se encuentra la mayor colonia española de Brasil.

Brasil se independizó de Portugal el 7 de septiembre de 1822 después de dos años de conflictos que, a diferencia de otros procesos independentistas americanos, fue menos violento y dirigido por un miembro de la familia real, el príncipe heredero Pedro I que se convertiría posteriormente en emperador.

Un episodio muy especial y peculiar fue en una batalla cercana, cuando las tropas independentistas estaban en posición desfavorable y se le mandó al cornetero tocar retirada pero se puso muy nervioso y tocó "adelante". De repente, los portugueses, se asustaron y los locales ganaron la batalla.

Otra persona de participación memorable en la guerra de la independencia de Brasil fue María Quitéria de Jesús, una soldado bahiana. Desde 1996 es patrona de la Junta Complementaria de Oficiales del Ejército Brasileño y desde 2018 forma parte del Libro de Héroes y Heroínas de la Patria.

En 1821 huyó de la finca donde vivía con su familia y, asumiendo una identidad masculina, se alistó en el Batallón de Voluntarios de Príncipe, también conocido como Batallón de Periquitos, que estaba estacionado en el pueblo de Cachoeira. Sirvió en el regimiento de artillería y fue ascendida a primera cadete por el general Pedro Labatut. Tras la guerra, fue condecorada con la Orden Imperial de la Cruz por el emperador Pedro I, quien también le concedió un salario vitalicio como alférez.

Se la reconoce por ser la primera mujer en ser soldado en una unidad militar de las Fuerzas Armadas de Brasil, aunque hubo otras combatientes femeninas en las mismas trincheras.

El estado de Bahía tiene mayor superficie que el estado Espanyol y 1.200 km de playas. Nos distanciamos de Salvador pero durante todo el recorrido tendremos la playa a la derecha:

¡Hasta la próxima!

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